Es difícil encontrar un producto donde la decoración de producto – o sea la etiqueta – juegue un papel tan importante como en una botella de vino. Mientras hasta los años 50 se indicaba principalmente la información sobre el producto en la etiqueta, hoy en día, las posibilidades creativas son prácticamente ilimitadas. Las etiquetas de vino son más que nunca, y con razón, pequeñas obras de arte. Sin embargo, la producción de estas “Obras de arte“ se ve sujeta a cuestiones muy prácticas: Una vez más, el coste por etiqueta pasa a un primer plano. La serie T de Gallus lleva más de 50 años como sinónimo para la fabricación rentable de etiquetas para vino y bebidas alcohólicas de alto ennoblecimiento. Incluso el modelo más reciente, la Gallus TCS 250, lo pone a prueba a nivel mundial. más